Quedan horas para coger el último avión de vuelta a casa. El
Erasmus ha llegado a su fin y solo puedo decir que ha sido el mejor año de mi
vida. Gracias a todos los que habéis formado parte de mi vida por tierras
italianas. Gracias a mi familia de Ca’ Valencia por todos esos momentazos que
hemos vivido juntos, esas gilipolleces que sólo hacemos nosotros, esa súper
decoración de nuestra cocina, esas tardes fumando flores, esos días completos
bebiendo vino del polpette y mierdas similares, esos hurtos de cosas que no
vale pa’ na’, pero decoran, esas multas de transporte y esas noches en las que
hacemos caso a Natxo y acabamos pagando 8 euros por un zumo…
Gracias a mi bionda pazza por esas tontas borracheras de
domingo, por esos momentos GH, por esas tardes de Dora la Exploradora por
Venezia, por esas noches de festipower to’ loca en Mestre, Marghera, Venezia,
Chipre… por esos días de tranquis en la terraza con nuestro cali, por esos días
encerradas en casa también con el cali (sí, somos unas alcohólicas), por esos
bingos que nos hemos echao’ cual pelusillas… Gracias por haber estado ahí
incluso cuando no lo merecía, por ser como es, aunque a veces tenga lapsus de
maldad, por las risas que nos hemos echao’ a costa de otros, por las veces que
nos hemos reido de nosotras mismas, porque sí, damos mucho miedo, por esas
ideas locas que tiene que no traen más que aventuras y súper momentazos como
convertirnos en Amy por una noche o matar a plátanos (puede que esto lo hiciera
yo, pero no me hagáis mucho caso, ella es la bruta del grupo). En fin, que me
la como a besos porque mola pilila y ha conseguido que la quiera con locura.
Gracias a mi mamma, porque de quién nos habríamos reido si
no fuera de ella? Porque es una pesacica y habla más que respira, porque es una
española de Erasmus en Venezia y está de giro por Sicilia y porque entre el
POTE y el PAAAAAAIVOOO hemos tenido risas durante todo el año! Ahhhh y no se me
olvidará nunca el momento “YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL!” (lo digo pa’ que
quede constancia, si es que soy un amor de mujer!)Gracias a Prue, porque es un
sol de mujer y nos aguanta de to’, porque sin ella no habríamos podido hacer
ese súper viaje por Sicilia, que fue genial, con esos momentazos tipo Sexo en
Nueva York, aliñados con otros momentos muy Princesas de Barrio que no hace
falta que salgan a la luz… Porque sin ella no habría un “si yo fuera mosquito,
donde tú quieres que te muelda”, porque ella es la serenidad del grupo y eso es
de agradecer.
Gracias a Jordi, el señor mudanzas, que se convirtió en mi
compañero de piso durante mes y medio (hola?) y sí, nos pasamos ese mes y medio
comiendo pollo al curry casi a diario, porque nosotros lo partimos, y sí, lo vi
moribundo en el baño por una mala combinación de whisky y red bull, que sólo
fue el principio de sus muertes en Venezia. Gracias a la friki de Ra, que nos
da las frases de los Simpson ideales para cada ocasión y que ha hecho que el “votos
a favoh’, votos en contra” se haya convertido en una frase mítica del Erasmus.
Gracias a Saru, que ha hecho que nos encariñemos del acento
asturianu cerrau de Laviana, que se le va la bola cuando bebe y encuentra tíos
desnudos, violados y muertos cuando abre coches en Padova al salir de la disco.
Gracias por sus tartas de queso, que están que lo flipas y por su “Ejkiusmi
take a foto!” en ese día de fotunis to’ guapas en el puente de la Accademia.
Gracias a Fabius Cacas, que se incorporó tarde, pero nos ha
dado grandes momentos, gracias a Sofía, la portu, a María Ao (que forma parte
de mi family Ca’ Valencia), a Paula, a la Matojo
y a todos los que habéis formado parte del Erasmus, porque sin vosotros no
habría sido igual. Porque los buenos momentos y los no tan buenos con vosotros
han hecho que cambie, que me convierta en una imbécil y a mucha honra, porque
lo necesitaba.
Me hubiera gustado que le hubiésemos hecho trampas al sol y
esto no acabara, al menos que no acabara aun, pero no puede ser, esto es una
etapa más de mi vida, una gran etapa que nunca olvidaré y que siempre recordaré
con una sonrisa en la cara y que contaré y recontaré hasta que me callen por
pesada.
Os quiero y voy a tener que aprender a vivir la vida sin Venezia y sin vosotros.